Toda empresa se inicia desde un punto de inspiración, una idea que tiene como meta tomar forma y convertirse en lo que hemos soñado.

Así como las canastillas artesanales para bebés siguen un proceso de punto de cruz para convertirse en un arte digno de admirar, los negocios siguen una serie de pasos y procesos para llevar a cabo sus objetivos en cuanto a cifras y reputación.

El punto de cruz es un método popular de bordado en la que se usan puntadas que quedan en forma de equis. Y aunque parezca simple o sencillo, es una técnica destinada a crear grandes obras de arte.

El inicio de una organización nunca es fácil, emprender una meta siempre conlleva el riesgo de equivocarse, aprender del error y seguir adelante con más conocimientos y herramientas para ir mejorando continuamente los mecanismos necesarios para convertir un sueño en realidad.

Así como los artistas desechan bocetos que no expresan sus ideas de manera adecuada, según cada gusto, los empresarios aprenden de sus fallas y las aprovechan para corregir futuros errores. Imitando el bordado punto de cruz, las equis representan todos los pasos, acertados y fallidos, que un empresa atraviesa para llegar a la cima.